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Guía Safies

¿Qué Hacer
en Caso
de Emergencia?

Si un niño ha caído al agua, hay algo que importa por encima de todo: mantener la calma, actuar con rapidez y pedir ayuda.

Guía Safies

La Realidad

Una emergencia relacionada con el agua es una situación excepcional, una situación para la que la mayoría de las personas no está preparada.

Precisamente por eso es útil saber de antemano qué hacer en caso de emergencia. En un accidente por ahogamiento, el mayor peligro no es el agua en sí, sino la falta de oxígeno que se produce cuando la respiración se ve comprometida.

Si un niño flota inmóvil en el agua, parece inusualmente tranquilo o no responde con normalidad después de haber estado sumergido, se debe actuar de inmediato.

Lo más importante: no esperar. No intentar "sacar el agua de los pulmones". No perder tiempo valioso.

En una emergencia, la prioridad es sacar al niño del agua de forma segura, avisar a los servicios de emergencia y comprobar si respira.

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¿Qué Debo Saber?

¿Qué Es el Ahogamiento?

El ahogamiento no significa simplemente que “hay agua en los pulmones”.

La definición utilizada internacionalmente describe el ahogamiento como una alteración de la respiración causada por la inmersión o sumersión en un líquido.

El problema principal es que el cuerpo deja de recibir suficiente oxígeno.

Cuando un niño queda bajo el agua o inhala agua, la respiración puede bloquearse o verse gravemente limitada. Como consecuencia, disminuye el nivel de oxígeno en la sangre. El cerebro es especialmente sensible a esta falta de oxígeno.

Por eso, cada minuto cuenta en una emergencia relacionada con el agua.

La idea más importante para los padres es esta: la prioridad no es eliminar el agua, sino restablecer la respiración.

Qué Ocurre en el Cuerpo
Qué Ocurre en el Cuerpo Durante un Ahogamiento

Cuando un niño queda bajo el agua, el cuerpo intenta primero proteger las vías respiratorias.

A menudo, la respiración se detiene de forma refleja. Al mismo tiempo, aumenta la concentración de dióxido de carbono en la sangre, mientras que las reservas de oxígeno disminuyen gradualmente.

A medida que el oxígeno se agota, la necesidad de respirar se vuelve cada vez más intensa. Llega un momento en que este impulso puede ser tan fuerte que el agua se inhale de forma involuntaria.

A partir de ese momento, el suministro de oxígeno al organismo continúa deteriorándose.

El cerebro es especialmente sensible porque depende de un aporte constante de oxígeno y solo puede almacenar reservas muy limitadas. Tras unos pocos minutos sin suficiente oxígeno, las primeras células cerebrales pueden comenzar a sufrir daños.

Si la falta de oxígeno continúa, otros órganos vitales también se ven afectados progresivamente:

  • Cerebro
  • Corazón
  • Pulmones
  • Riñones

Con el paso del tiempo, esto puede provocar pérdida de conciencia, parada respiratoria y, finalmente, parada cardíaca.

La Buena Noticia

No existe un límite absoluto a partir del cual el rescate sea automáticamente imposible.

Especialmente en niños, se han documentado rescates exitosos incluso después de periodos bajo el agua más largos de lo que inicialmente se esperaba.

Por eso, en una emergencia:

Actúa de inmediato. Pide ayuda de inmediato. Comienza las maniobras de reanimación de inmediato.

Por Qué el Agua Fría Puede Tener un Papel Especial

En los niños pequeños, el agua fría puede desencadenar en determinadas circunstancias un mecanismo natural de protección conocido como reflejo de inmersión.

Este reflejo reduce la frecuencia cardíaca y concentra las reservas de oxígeno disponibles en órganos vitales como el cerebro y el corazón.

En casos poco frecuentes, este mecanismo puede ayudar a limitar parcialmente las consecuencias de la falta de oxígeno.

Sin embargo, es importante recordar que:

El reflejo de inmersión no evita el ahogamiento ni sustituye un rescate rápido.

Simplemente ayuda a explicar por qué, especialmente en niños, a veces son posibles reanimaciones exitosas incluso después de periodos prolongados bajo el agua.



Por Qué los Segundos Son Tan Importantes

Cuanto antes se restablezca el suministro normal de oxígeno, mayores serán las probabilidades de una recuperación completa.

Por eso, las guías modernas de primeros auxilios para accidentes por ahogamiento se centran principalmente en:

  • Sacar rápidamente a la persona del agua
  • Restablecer la respiración
  • Iniciar la reanimación de forma precoz
  • Alertar rápidamente a los servicios de emergencia

El factor más importante no es el tiempo exacto bajo el agua, sino la rapidez con la que comienza una ayuda eficaz.

Rescatar, Llamar, Comprobar

En una emergencia relacionada con el agua, es fundamental actuar de inmediato.

Los primeros pasos son:

  1. Sacar al niño del agua lo antes posible, sin ponerse en peligro.
  2. Comprobar si el niño responde.
  3. Pedir ayuda en voz alta.
  4. Hacer que alguien llame a los servicios de emergencia.
  5. Comprobar la respiración.
  6. Si el niño no respira con normalidad, iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP) de inmediato.
  7. Continuar hasta la llegada de los servicios de emergencia.

Una vez que el niño esté fuera del agua, debe comprobarse la respiración.

No dedicar más de unos diez segundos a esta comprobación.

Si el niño no respira con normalidad, se debe iniciar la reanimación inmediatamente.

También es importante protegerse a uno mismo.

Quien entra al agua sin protección puede ponerse en peligro igualmente. Siempre que sea posible, deben utilizarse ayudas de rescate como una pértiga, una toalla, un salvavidas o cualquier objeto flotante, especialmente en aguas profundas.

Por Qué las Ventilaciones de Rescate Son Especialmente Importantes en Casos de Ahogamiento

En muchas emergencias cardiovasculares, las compresiones torácicas son la prioridad principal.

En los casos de ahogamiento, la situación es diferente.

En la mayoría de los casos, el problema principal es la falta de oxígeno.

Por ello, las guías internacionales de reanimación destacan la importancia de las ventilaciones de rescate en los accidentes por ahogamiento. Para los niños que no respiran con normalidad, las guías europeas y británicas recomiendan realizar varias ventilaciones iniciales antes de continuar con una combinación de compresiones torácicas y ventilaciones.

Como regla general para los niños:

Lactantes (menores de 1 año)

  • Cubrir simultáneamente la boca y la nariz con la propia boca.
  • Insuflar solo la cantidad de aire necesaria para que el pecho se eleve visiblemente.
  • No soplar con fuerza.

Niños (aproximadamente desde 1 año hasta la pubertad)

  • Mantener la nariz cerrada.
  • Realizar ventilación boca a boca.
  • Insuflar solo la cantidad de aire necesaria para que el pecho se eleve visiblemente.

Duración de una Ventilación de Rescate

Cada ventilación debe durar aproximadamente 1 segundo. Debe administrarse de forma suave y constante, sin insuflar más aire del necesario.

Resumen de los Pasos Más Importantes
  1. Sacar al niño del agua prestando atención a la propia seguridad.
  2. Comprobar si responde.
  3. Pedir ayuda y avisar a los servicios de emergencia.
  4. Comprobar la respiración.
  5. Si el niño no respira con normalidad, iniciar inmediatamente la reanimación.
  6. Seguir las instrucciones del operador de emergencias.
  7. Continuar la reanimación hasta que llegue ayuda profesional o el niño vuelva a respirar con normalidad.

Las directrices completas y actualizadas de reanimación pueden consultarse en organizaciones reconocidas como la Cruz Roja Alemana (DRK), el European Resuscitation Council (ERC), la American Heart Association (AHA) u otras organizaciones sanitarias y de rescate de referencia en tu país.

Señales de Alerta Después de un Accidente en el Agua

Aunque un niño parezca estar bien después de un incidente relacionado con el agua, es importante seguir observándolo atentamente.

Se recomienda una evaluación médica si aparecen síntomas como:

  • Tos persistente
  • Dificultad para respirar
  • Respiración rápida o forzada
  • Labios azulados
  • Cansancio inusual
  • Confusión
  • Comportamiento fuera de lo normal
  • Dolor en el pecho
  • Vómitos repetidos
  • Empeoramiento después de una aparente mejoría inicial

Muchas fuentes médicas destacan que, si aparecen síntomas tras un accidente en el agua, suelen manifestarse durante las primeras horas.

Si un niño se atraganta brevemente con agua pero vuelve inmediatamente a la normalidad, respira con normalidad, juega como siempre y no presenta síntomas, generalmente hay menos motivos de preocupación.

Aun así, ante cualquier duda:

Es mejor consultar con un profesional sanitario.

Mito: «Ahogamiento Seco»

Términos como «ahogamiento seco», «ahogamiento secundario» o «ahogamiento tardío» aparecen con frecuencia en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Sin embargo, desde el punto de vista médico, estos términos son problemáticos.

Los especialistas recomiendan dejar de utilizarlos porque pueden generar preocupación innecesaria y no describen con precisión lo que realmente ocurre.

Una explicación más correcta sería:

Después de un incidente relacionado con el agua, en raras ocasiones pueden aparecer problemas respiratorios si se ha inhalado agua o si los pulmones se han irritado.

No se trata de un misterioso «ahogamiento posterior», sino de una posible complicación tras un accidente en el agua.

Por eso, para los padres lo importante no es el término utilizado, sino la observación:

¿El niño ha vuelto realmente a la normalidad?

¿O aparecen señales de alerta que requieren atención médica?

La Preparación Ayuda en una Emergencia

Ningún padre quiere imaginar una emergencia relacionada con el agua.

Sin embargo, la preparación es una de las medidas de protección más eficaces.

Algunas medidas recomendables son:

  • Realizar un curso de primeros auxilios enfocado en niños
  • Actualizar periódicamente los conocimientos de reanimación (RCP)
  • Conocer el número de emergencias local
  • Definir claramente quién supervisa a los niños cerca del agua
  • Tener material de rescate disponible junto a la piscina
  • Familiarizar a los niños con el agua desde una edad temprana
  • Enseñarles a nadar lo antes posible de forma adecuada a su edad
  • Asegurar piscinas, estanques y otras zonas con agua

Cuando se trata de niños, una ayuda rápida puede marcar una diferencia decisiva.

Un curso de primeros auxilios no solo aporta conocimientos, sino también la confianza necesaria para actuar cuando realmente importa.

¿Sabías Que...?

...¿sabías que el cerebro humano representa solo alrededor del 2 % del peso corporal, pero consume aproximadamente el 20 % del oxígeno del organismo? Por eso es especialmente sensible a la falta de oxígeno.

...¿sabías que, en un accidente por ahogamiento, el principal problema no suele ser el agua en los pulmones, sino la falta de oxígeno en todo el cuerpo?

...¿sabías que, cuando el agua entra en contacto con las vías respiratorias, el cuerpo puede cerrar las cuerdas vocales de forma refleja? Esto ayuda a impedir la entrada de agua, pero también limita gravemente la entrada de aire a los pulmones.


...¿sabías que el agua fría puede desencadenar, en determinadas circunstancias, un mecanismo natural de protección? Durante este proceso, la frecuencia cardíaca disminuye y el organismo dirige sus reservas de oxígeno hacia los órganos vitales.

...¿sabías que los primeros segundos en agua fría suelen ser más peligrosos que la hipotermia posterior? El llamado choque por frío puede provocar jadeos involuntarios y dificultades respiratorias.

...¿sabías que se han documentado reanimaciones exitosas de niños incluso después de permanecer largos periodos bajo el agua? Por eso, en medicina de urgencias existe una regla importante: nunca se deben interrumpir las maniobras de reanimación de forma prematura.

Fuentes e Información Adicional

El contenido de esta página se basa, entre otras fuentes, en información y recomendaciones de:

  • German Resuscitation Council (GRC)
  • DLRG (Asociación Alemana de Salvamento Acuático)
  • European Resuscitation Council (ERC)
  • American Heart Association (AHA)
  • World Health Organization (WHO)
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
  • Royal Life Saving Society UK (RLSS UK)
  • Royal National Lifeboat Institution (RNLI)

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